El tiempo que perdemos entre lagrimas y disgusto debería ser el menor posible, prefiero los buenos momentos con sonrisas que sean parte del día a día, sin molestias, sin tristezas. Todas esas cosas que nos alejan de la familia y amigos, que matan el amor sincero, lo envenenan lentamente, no son más que pequeñas espinas las cuales permitimos crecer. Hago mi parte en esta historia, con paso buenos y malos, siempre con la mirada al frente, levantándome en cada tropiezo, si de eso aprendo algo, es que hoy como ayer, he creído en la palabra por siempre, y por tal motivo he querido las cosas eternas, que los fines son momentáneos pero no duraderos, tristemente nunca he encontrado mi par que piense igual.
Si mi "para siempre" correspondido esta ahí afuera y cree que si hay un "para siempre", entonces entendería que no soy el ultimo.
15/01/2015 -12:35 p.m